ICE detiene a más de 1.300 inmigrantes en Virginia y Maryland
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ejecutó una operación de dos semanas en estados santuario, intensificando la vigilancia migratoria.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) informó este martes sobre la culminación de una operación de 14 días que resultó en la detención de más de 1.300 inmigrantes en los estados de Virginia y Maryland. Estas acciones se concentraron en zonas identificadas como jurisdicciones santuario, donde las autoridades locales limitan su cooperación con las agencias federales de control migratorio. El despliegue marca un incremento significativo en la actividad operativa dentro de estas entidades federativas estadounidenses.
La estrategia de las autoridades federales busca reafirmar su presencia en regiones que han mantenido políticas de protección para los residentes indocumentados. Representantes de la agencia federal señalaron que estas detenciones responden a procesos de cumplimiento de leyes migratorias vigentes, enfocándose en individuos con antecedentes o procesos administrativos pendientes. Esta intervención ha generado un ambiente de incertidumbre entre las organizaciones de apoyo a migrantes, quienes han expresado su preocupación por el impacto de los operativos en la estabilidad de las familias residentes en dichas localidades.
La SRE, a través de sus consulados en la región, se mantiene atenta a la situación para brindar asistencia consular a los ciudadanos mexicanos que pudieran verse afectados por estas acciones. El gobierno mexicano ha reiterado su compromiso de proteger los derechos de sus connacionales en el extranjero, instando a los afectados a mantener contacto directo con los servicios consulares para recibir asesoría jurídica. La dependencia federal continúa monitoreando la evolución de las políticas migratorias en Estados Unidos para ajustar sus protocolos de protección.
El contexto de esta operación pone de manifiesto la tensión constante entre las autoridades federales de migración y las administraciones locales que defienden el estatus de santuario. Mientras el ICE sostiene que sus labores son fundamentales para la seguridad pública y el orden migratorio, diversos sectores sociales continúan cuestionando el alcance y los métodos de estas redadas. Se espera que, en las próximas semanas, el debate sobre el papel de las ciudades en la aplicación de la ley migratoria nacional cobre mayor relevancia en la agenda pública de ambos países.


