Cuestionan gobernabilidad en Sinaloa tras decisiones unilaterales del gobernador Rocha Moya
La administración de Rubén Rocha Moya enfrenta críticas sobre su capacidad de gestión ante señalamientos que ponen en duda la estabilidad institucional del estado.

El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentra bajo un intenso escrutinio político este sábado, tras la reciente adopción de medidas administrativas que han generado dudas sobre la autonomía y la gobernabilidad en la entidad. Diversos analistas políticos y sectores sociales han cuestionado si las decisiones tomadas recientemente responden a una estrategia de Estado o si se trata de acciones aisladas que podrían comprometer la estabilidad institucional en un momento de alta sensibilidad política.
El debate se centra en la capacidad de un mandatario estatal para ejecutar políticas de impacto público mientras transita por un periodo de señalamientos y revisiones legales. La interrogante principal que plantean diversos actores políticos en el Congreso local es por qué una autoridad, sujeta a investigaciones y cuestionamientos sobre su actuar, mantiene la facultad de emprender cambios unilaterales que impactan directamente en la estructura del gobierno estatal.
Desde la oposición, han surgido voces que advierten sobre un posible debilitamiento del tejido administrativo en Sinaloa. Argumentan que el ejercicio del poder público requiere de una legitimidad que, según señalan, podría estar siendo mermada por las actuales circunstancias en las que se encuentra el Poder Ejecutivo estatal, lo que obliga a revisar si el marco normativo actual es suficiente para garantizar la continuidad operativa sin fricciones políticas.
Por su parte, el equipo cercano al gobernador ha sostenido que las funciones del Poder Ejecutivo se mantienen conforme a lo establecido en la Constitución Política del Estado de Sinaloa. Según sus voceros, cualquier decisión administrativa tomada en las últimas semanas tiene como objetivo garantizar la prestación de servicios públicos básicos y el funcionamiento de las dependencias estatales, desestimando las versiones que vinculan la situación legal del mandatario con una parálisis gubernamental.
La situación mantiene a la entidad en una posición de incertidumbre, donde la división entre las funciones del Poder Ejecutivo y el escrutinio de los órganos fiscalizadores se vuelve cada vez más estrecha. Los próximos días serán determinantes para observar cómo reaccionan las instituciones federales ante esta dinámica, especialmente considerando la necesidad de mantener el orden público y el respeto a las facultades constitucionales en cada estado de la República.


